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Preparativos viaje a Marruecos en Ramadán
El día que me animé a comprar los billetes de avión para mi próximo destino, no caí en que las fechas podrían llegar a ocasionarme a priori un pequeño dolor de cabeza.
Marruecos, la tercera vez que te visito, la segunda vez en el norte y la primera vez en la ciudad que sería mi próximo destino.
Contenta con los lugares a visitar, volver a comer su rica gastronomía e incluso seguir conociendo a fondo esa cultura, que tanto me estaba asombrando.
Pero mi alegría duró poco desde el momento que descubrí que viajaría en época de Ramadán.
De repente, un sudor frío empezó a recorrer mi cuerpo y mil preguntas comenzaron a aparecer por mi cabeza, pero a la vez, una voz desde mi interior decía, calma Ana, indaga más sobre el Ramadán y no entres en pánico antes de tiempo.
Y así hice, en los próximos días estudié más sobre el Ramadán, me informé bien si era seguro viajar a Marruecos en dicha época y lo más importante de todo, si me encontraría con un país activo o por el contrarío estaría todo cerrado sin apenas poder comer a lo largo de mi viaje.
Mi mente pasó del pánico a ganas locas de que llegase la fecha para subirme en aquel avión, que me haría vivir una nueva experiencia.

El viaje a Marruecos en Ramadán
Llegó el ansiado día para viajar, 29 de marzo de 2024, 6:30 de la mañana, mi vuelo salía con destino a la ciudad de Tetúan, más conocida por la Paloma Blanca.
Tras una hora de vuelo, el tiempo pareció pararse, eran las 6:50 de la mañana e iba subida en aquel taxi de color azul dirección a la Medina. Conduciendo, Mohamed, un hombre de unos 50 años, que sería mi guía en los próximos días.
Tras 10 minutos de trayecto, llegábamos a aquel laberinto de callejones en el interior de la Medina. Todo cerrado, es verdad, estábamos en Ramadán y los comercios no abrirían hasta pasadas las 10 de la mañana.
Llegué a la puerta de aquel Riad que se encontraba cerrada, toqué varias veces hasta que un señor muy alto con cara de recién despertado me abría la puerta y me dirigía al lugar donde pasaría mis próximas horas antes de tener lista mi habitación.

El Riad se encontraba en silencio absoluto, las personas seguían durmiendo, y allí me encontraba yo, sentada en un banco de pladur con unos bonitos y coloridos cojines, con las tripas rugiendo de hambre pues llevaba despierta desde las 4 de la madrugada sin apenas comer nada.
Mi mente enseguida pensó, estás en Ramadán y debes de respetar a aquellas personas que te puedan ver, así que a escondidas, comencé a comer ese bocadillo que me había preparado la noche anterior en casa sabiendo que lo mismo me costaría encontrar algo para comer por la mañana.
Sobre las 8 de la mañana, el Riad comenzó a tener vida. El olor a café llegó hasta mi olfato y poco a poco las personas comenzaron a bajar donde me encontraba. Sus desayunos estaban listos. Ahí descubrí que la vida dentro de aquel Riad seguía como siempre y que sus huéspedes se encontraban desayunando como en cualquier otra época del año.
Así que llegó el momento de empezar a conocer la vida más allá del Riad y disfrutar cada momento de mi viaje.

Horarios en Ramadán
Las vida por la mañana era tardía, hasta pasadas las 10 de la mañana no se abrían los comercios e incluso muchos otros permanecieron cerrados durante todo mi viaje.
Durante las horas de rezo, las mezquitas se encontraban siempre llenas.

A partir de las 18 de la tarde, la ciudad comenzaba a retomar la vida pues ya quedaba poco para la caída del sol y romper el ayuno.
Los comercios de comida no daban abasto y todos los restaurantes se preparan para recibir a sus comensales.
En un visto y no visto, la ciudad se volvía vacía, los comercios bajaban sus persianas y allí me encontraba yo, paseando sin nadie y sin nada.
Me acerqué a un bar y un gran cartel decía: abrimos en 1 hora y media. Gracias.
Rápido pensé, estamos en Ramadán.
Una hora y media después, la vida en Tetúan volvía, con los comercios abiertos, los bares llenos y las calles a tope.
Y así fue mi viaje…

Mi experiencia
Desde mi punto de vista y siendo mi tercera visita al país, opino que viajar en época de Ramadán ha sido toda una experiencia y me ha parecido super curioso ver como la ciudad se vaciaba y llenaba en cada momento del día.
Aunque los horarios de los comercios cambian, no he tenido problema en hacer compras o comer cuando he tenido necesidad.

Por respeto a los demás, en las horas de ayuno, no he comido ni bebido por la calle, siempre lo he hecho en un bar o restaurante.
Aunque ha sido una nueva experiencia para mi, creo que si es vuestra primera vez en Marruecos, intentaría evitar viajar en esta época, pues la vida de los comercios y de la calle en general no tiene nada que ver con otra época del año.
Si ya has viajado en otra ocasión a Marruecos, sí que te recomiendo que vivas la esta experiencia única.
Lee nuestras primeras impresiones en nuestro primer viaje a Marruecos
Con este artículo he ganado el 2 premio al mejor relato de viajes en el Aniversario CVTB7 celebrado en Xàtiva.

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